Galletas de avena y un toque de canela

La avena, en tiempos considerada una mala hierba, es un cereal rico en proteínas, vitaminas,  minerales y, por supuesto, fibra. Históricamente ha estado vinculada a la alimentación del ganado pero lo cierto es que de unos años a esta parte se insiste en lo beneficioso de la avena que es para el organismo añadir una cucharada de copos de avena en comidas como ensaladas o guisos.

Con esa buena intención compramos nuestro primer paquete de copos de avena, pero nunca llegó a convencernos el tema, así que le buscamos un uso alternativo.

Estas galletas son muy ricas, crujientes por fuera y blanditas por dentro. Las pasas les aportan un dulzor muy agradable, igual que el toque de canela, y como son de avena, pues eso, que además son sanas. Bueno, vale, también llevan mantequilla y azúcar, pero bastante tenemos ya en la vida como para andar comiendo solo forraje, ¿no os parece?

Ingredientes para las galletas de avena (para 24 galletas):

  • 115 gr de mantequilla (en pomada)
  • 1 taza de azúcar moreno
  • 2 huevos grandes
  • 1 taza de harina
  • 1 taza y media de copos de avena
  • 1 cucharada de levadura
  • 1 taza de pasas
  • ½ cucharada de canela

Elaboración de la receta de galletas de avena y canela:

  • Comenzamos precalentando el horno a 180ºC.
  • Después, ponemos la mantequilla, los huevos y el azúcar en un cuenco, y batimos con la batidora.
  • Añadimos la harina y la levadura tamizadas, y mezclamos con una cuchara de madera hasta conseguir una masa homogénea.
  • Seguidamente incorporamos los copos de avena, las pasas y la canela. Mezclamos bien.
  • Engrasamos una bandeja de horno con mantequilla.
  • Formamos pequeños montones de la mezcla con las manos y los vamos colocando en la bandeja, procurando dejar suficiente espacio entre ellos para que puedan expandirse a sus anchas mientras se hacen.
  • Horneamos nuestras galletas durante unos 15 minutos. Cuando las saquemos del horno tienen que estar un pelín blanditas, pero con la consistencia suficiente para poder retirarlas de la bandeja con una rasqueta.
  • Las pasamos a una rejilla y dejamos que se enfríen. Después las pasáis a un recipiente, un bote de cristal o una caja de lata, para que se conserven bien durante más tiempo.

Esperamos que os gusten.

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